Prostitutas de cuerpo entero
Tanto sociólogos y trabajadores de salud pública como médicos miran a la prostituta no como cuerpo entero sino que sólo como sus partes capaces de portar y transmitir enfermedades sexuales. Esto se tiene que entender en el contexto del ascenso de 'lo social' en Europa después de la Ilustración, cuando empezaban a ver a ciertos grupos como problemáticos (la clase obrera, vagabundos, prostitutas). La medicalización y el fetchismo del cuerpo de la prostituta también viene de mezclar conceptos de lo sucio con lo imoral y de esencializar una sóla parte corporal.
En el siglo pasado en Gran Bretaña, el semen del macho empezaba a verse como fuente de contaminación cuando no terminaba directamente en un embarazo de su esposa oficial. La vagina de la prostituta se veía como el lugar necesario para desechar el excedente del semen y por consecuencia como "foco de contagio". De allí se justificaba el alejamiento físico de la clase obrera de las clases burguesas y altas (y sus familias "virtuosas"). Aprobaron leyes leyes sobre enfermedades infecciosas en los 1860s cuya meta fue aislar y controlar a las prostitutas por hospitalización, regulación y pruebas contínuas. El movimiento que luchaba contra esas leyes arguía que fueron injustas, castigando a las mujeres mientras no a los clientes. También luchaba por abolir la prostitución y por la castidad varonil. Con el éxito de la derogación de las leyes, lograron cerrar los burdeles, con la consecuencia de que muchas más prostitutas fueron a trabajar en la calle. Allá estuvieron más vulnerables a la mirada tanto del reformista social como del fetichista. Fue entonces que Jack el Estripador asesinó a muchas prostitutas en los callejones de Londres.
Muchas culturas han mantenido el concepto de la zonificación como medida de aislar y controlar el supuesto contagio de las prostitutas, tanto físico como moral. Siguen concentrándose en la prostituta o el prostituto en vez de en la transacción humana que representa toda prostitución. Estudios recientes sobre la salud de la prostituta continúan esta obsesión por los órganos femininos: programas para ayudar a trabajadoras sexuales marginadas intentan darles acceso a medidas de prevenir la transmisión del VIH y el embarazo y casi nada más. Proyectos de la calle, clínicas, ONGs y gobiernos distribuyen preservativos. Siguen estigmatizando a la prostituta, ahora con la frase "grupo de alto riesgo" y hablan de la necesidad de proteger a la sociedad del contagio y no de proteger a las trabajadoras mismas. No se ocupan de clientes. Sin embargo, estudios no han demostrado que la prostituta es más portadora de contagio que el cliente.
El cuerpo de la prostituta, como el del cliente o de cualquier persona, debe verse como cuerpo entero. Condiciones saludables para vivir, relaciones sociales sanas y autoestima básica son requisitos previos para cualquier tipo de salud reproductiva, prevención de ETS/SIDA y de prevención de violencia. El enfoque en la "persona entera" evita el fetichismo médico y la estigmatización de la prostituta/trabajadora sexual.
Laura María Agustín
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